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PECS
Los
niños con autismo, sobre todo los de tierna edad, tienen muchos
problemas para expresarse por medio de la lengua. En Delaware más
del 80 % de niños con autismo de 5 años y edad inferior que van a
la escuela no demuestran ninguna capacidad para el habla (Bondy
& Frost, 1994a). Para ellos y otros que tienen alguna capacidad
pero no saben aprovecharla es necesario intervenir con un programa
intenso y muy estructurado para desarrollar una capacidad útil. En
segundo lugar, la gran dificultad que encuentran estos niños es
cómo comportarse en situaciones sociales. Los niños de muy tierna
edad muy raras veces inician o mantienen interrelaciones con adultos
u otros niños.
Muchos profesionales han intentado enseñar a hablar a estos niños
silenciosos. En primer lugar procuran que el niño les mire a la
cara o los ojos. A continuación recompensan al niño por hacer
diversos sonidos y por imitar después esos sonidos. Por último, se
enseña al niño a formar palabras con los sonidos aprendidos,
palabras a menudo seleccionadas por los adultos. Cuando se obtienen
resultados con este sistema han transcurrido muchas semanas, meses
incluso. A lo largo de ese tiempo el niño por regla general no
posee un sistema útil para comunicar sus necesidades fundamentales.
Algunos programas de enseñanza abarcan sistemas alternativos o
complementarios. Por ejemplo, se ha recomendado el método de
comunicación por señas como modalidad apta (Carr, 1982). En
general, sin embargo, este sistema también requiere ciertas
capacidades parecidas a las que exige la enseñanza directa del
habla, por ejemplo orientación visual e imitación motora. Otros
sistemas implican señalar o tocar dibujos o símbolos visuales de
la misma índole (Reichle, York & Sigafoos, 1991). Ciertos
programas presuponen la capacidad de reconocer objetos que
corresponden a una muestra para poder comunicarse con imágenes.
Según nuestra experiencia, con esos métodos que consisten en
señalar ciertos niños experimentan dificultad en atraer la
atención de la persona con quien se quieren comunicar o bien
responden solamente cuando el instructor les hace preguntas (p. ej.,
"¿qué quieres?"). Por otra parte, los niños pueden
señalar una imagen cuando están mirando por la ventana o
dirigiendo la vista a cualquier otra cosa que el objeto señalado o
a su interlocutor, con lo que se pone en tela de juicio la
interpretación del "acto de señalar" como acto de
propósito comunicativo. Por todo lo expuesto y otras cuestiones
afines, a menudo las reacciones carecen de espontaneidad.
El Picture-Exchange Communication System (PECS) ha sido creado
dentro del Delaware Autistic Program a raíz de los problemas que
encontramos a lo largo de muchos años en la aplicación de una
serie de programas de enseñanza (Bondy & Frost, 1994b, Frost
& Bondy, 1994). El sistema ya ha sido adoptado en Delaware y New
Jersey en donde lo han aprendido más de 100 niños de 5 años o
menor edad que no hablaban cuando comenzaron la escuela. También lo
han utilizado otros niños mayores, adolescentes y adultos (Bondy
& Frost, 1993).
El método PECS empieza en primer lugar averiguando qué es lo que
le gusta al niño, qué es lo que quiere. Pueden ser cosas de comer,
beber, juguetes, libros o cualquier otra cosa que el niño suele
buscar y coger. Una vez que el adulto haya determinado qué es lo
que quiere el niño por haberlo observado, se hace una fotografía
en color o un dibujo en blanco y negro del objeto. Si a un niño le
gustan las pasas, empezamos con dos instructores. Cuando el niño
alarga la mano para coger una pasa, uno de ellos lo ayuda a coger la
ilustración de la pasa y a ponerla en la mano abierta del otro
instructor, que es el que tiene la pasa. En cuanto éste tenga la
ilustración en la mano, dice: "Ah, quieres una pasa" (o
algo por el estilo) y procede a dársela de inmediato. No se
pregunta al niño qué es lo que quiere. No se dice al niño que
coja la ilustración. El instructor no dice nada hasta que el niño
haya puesto la foto o dibujo en la mano abierta. Con el transcurso
del tiempo, se deja de ayudar al niño a coger el dibujo y ponerlo
en la mano del otro instructor. Tras varias interacciones, el niño
empieza a coger el dibujo por su cuenta para dárselo a un
instructor.
El próximo paso consiste en alejarse del niño para que éste haga
un esfuerzo para llegar al instructor. A estas alturas habrá más
adultos a quien entregar el dibujo o foto. Una vez que se haya
enseñado al niño a dar un dibujo a varias personas, se añaden
otros dibujos de otras cosas que el niño desea, pero solamente uno
a la vez Esas ilustraciones se fijan a una tabla con Velcro®.
Pasado cierto tiempo durante el cual el niño es capaz de usar
varios dibujos uno por uno, el instructor puede fijar dos
ilustraciones en la tabla, y después tres, cuatro, etc. En este
nivel se ha empleado una serie de protocolos para fomentar la
capacidad de discernimiento.
El niño que llegue a este punto utilizando este sistema, aunque a
primera vista parezca que está haciendo poco, en realidad ha
aprendido cosas muy importantes. Cuando quiera algo, irá a la tabla
de dibujos, cogerá uno, lo llevará al adulto para ponérselo en la
mano y se esperará a que le den el objeto deseado. Es decir, el
niño se dirige con calma a un adulto para conseguir lo que quiere
en lugar de intentar conseguirlo sin prestar atención alguna a
otras personas. El hecho de que el niño imite una acción dentro
del contexto social apropiado es de suma importancia. El niño no
depende de las ayudas verbales que le pueda dar un adulto para
comunicar lo que desea.
La próxima etapa en PECS consiste en enseñar al niño a formar
oraciones simples como por ejemplo "quiero" ...
"galleta" por medio de varias imágenes (una tarjeta con
un dibujo representa "quiero") y una serie de dibujos que
representan una oración. El niño debe entregar la oración a un
adulto. A continuación se enseña al niño a diferenciar entre
pedir y hacer observaciones (la distinción entre solicitar que le
den algo y clasificar o decir algo sobre una cosa) por ejemplo
"tengo", "veo" o "hay". Para algunos
niños esta etapa es muy difícil y posiblemente exija ajustes
individuales. PECS continúa con un creciente número de dibujos por
oración y de funciones de comunicación.
Todos los niños a los que hemos enseñado el método en Delaware y
New Jersey han aprendido como mínimo la primera etapa: cambiar un
solo dibujo (u otra representación visual) por un objeto deseado.
Muchos han aprendido la primera etapa en la primera lección,
algunos al cabo de 7 intentos. Una consecuencia positiva de este
sistema es el gran número de niños que han adquirido una capacidad
verbal al cabo de un año de haber iniciado el método PECS. Según
hemos visto, los niños que pueden utilizar de 30 a 100 dibujos a
menudo se ponen a hablar cuando los están entregando. (Algunos
empiezan mucho antes, y otros siguen empleando los dibujos sin
hablar.) De un grupo de 66 niños de edad preescolar que aprendieron
PECS a lo largo de un año, 44 adquirieron una capacidad verbal
autónoma y 14 una capacidad verbal complementada por un sistema de
ilustraciones o palabras escritas. Por otra parte, se hizo un
seguimiento durante tres daños de 26 preescolares. Siete de ellos,
que habían aprendido PECS en primer lugar, ya no eran considerados
autistas para fines educativos. En los últimos 5 años más de 30
niños que aprendieron PECS se han visto plenamente integrados con
niños con alguna discapacidad leve. Cabe recalcar que su desarrollo
educacional y verbal depende mucho de su capacidad intelectual.
La figura 1 recoge la evolución en el empleo de dibujos y capacidad
verbal de un preescolar que aprendió el método PECS. Caber
observar que durante unos meses, aunque el niño no se valió de la
palabra hablada, demostró tener una creciente capacidad de
comunicación. La figura 2 recoge el desarrollo de la capacidad
verbal de grupos de preescolares con conocimientos de PECS.
Para los instructores (tanto como los padres) PECS es
comparativamente fácil de aprender. No requiere materiales
complicados ni formación avanzada. No se necesita equipo caro, ni
exámenes ni formación de padres o instructores. Es útil en el
aula, en el seno de la familia, o en un centro especial. Niños que
aprendieron otros métodos han ampliado su capacidad de
comunicación tras aprender PECS. Los niños que toman parte en este
método de enseñanza están muy motivados para aprenderlo en vista
de que consiguen lo que quieren con toda rapidez. Gracias a PECS los
niños con autismo saben la importancia de tener gente que les puede
ayudar y aprenden a transmitir lo que quieren decir con calma y
tranquilidad. Por otra parte, el aprendizaje de PECS contribuye
mucho a mejorar el comportamiento de estos niños en la escuela y en
el seno de la familia (Bondy & Peterson, 1990). Cabe recalcar
que el método es efectivo únicamente cuando se lo transmite dentro
de un entorno educacional que incorpore la gama entera de
estrategias que abarca el análisis de la conducta aplicada
destacando la obediencia de instrucciones, formación por
imitación, actividades funcionales y un extenso sistema de control
de la conducta. Con el sistema idóneo y una formación apropiada,
no hay duda de que una imagen vale más que mil palabras.
Ventajas:
- Ayuda a
promover el lenguaje
- Trata la
falta de comuncación así como la de socialización
- Puede ser
utilizado por niños verbales o no-verbales
Desventajas:
- Todas las
personas que tienen contacto con el niño deben conocer el
sistema
- Puede
suprimir el lenguaje hablado si no es utilizado con otras
terapias
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